Shavuot

Shavuot a través de la historia de Ruth & Boaz

Shavuot es una de las festividades más antiguas e importantes del judaísmo, y la tercera de las que se conocen como las tres Fiestas de Peregrinación (las otras dos son Sucot y Pésaj).

La festividad se celebra exactamente siete semanas después del segundo día de Pésaj. Shavuot (que en hebreo significa “semanas”) “completa” Pésaj, ya que Pésaj conmemora la liberación física de los israelitas de la esclavitud en Egipto, mientras que el proceso de su redención espiritual se completó en Shavuot, cuando D-os les entregó la Torá junto con su noble código moral y social en el Monte Sinaí. Por esta razón, Shavuot también se conoce como la Fiesta de la Entrega de la Torá (Hag Matan Torá).

La festividad recibe muchos nombres: Pentecostés (el quincuagésimo día), Fiesta de la Cosecha, Fiesta de la Entrega de la Torá, Fiesta de las Semanas, Día de las Primicias, Fiesta de la Asamblea y Día de la Congregación.


Las costumbres de Shavuot
En Shavuot, leemos el Libro de Ruth, una tradición para la cual se han propuesto diversas explicaciones. Este libro (uno de los Cinco Rollos [Megillot] de la Biblia) trata sobre un acto de bondad que tiene lugar durante la época de la cosecha. Narra la historia de Ruth la moabita, quien aceptó la Torá y se unió al pueblo de Israel. Al final del Libro de Ruth, cuya trama se sitúa en los alrededores de Belén, se revela que Ruth la moabita fue la tatarabuela del rey David. Así, la bondad hacia los extraños, la recompensa por mostrar bondad, la integración al pueblo de Israel, la recepción de la Torá y la legitimidad del reinado de la Casa de David constituyen el fundamento del Libro de Ruth. La lectura de este Rollo en Shavuot entrelaza todos estos elementos.

Otra costumbre que se ha extendido entre las comunidades es el consumo de productos lácteos en Shavuot. La razón no está del todo clara, pero muchos afirman que los lácteos se consumen en Shavuot porque, durante la entrega de la Torá, junto con las leyes dietéticas, los israelitas no tuvieron tiempo de preparar sus cuchillos y demás utensilios de cocina de acuerdo con las nuevas leyes que separaban la carne de la leche. Por lo tanto, no pudieron sacrificar animales ni preparar carne para celebrar la entrega de la Torá, así que consumieron lácteos. Otra explicación se basa en un Midrash del versículo del Cantar de los Cantares: “Leche y miel bajo tu lengua”, que se interpreta como una referencia a la Torá. En este contexto, la leche se entiende como una medida de gracia, una conexión con la madre, el primer alimento del bebé, y un factor unificador entre todos los seres humanos. Según esta interpretación, la carne se asocia con la lujuria, mientras que la leche se asocia con medidas de gracia, misericordia y armonía, valores asociados con la Torá, la aceptación de los mandamientos y el efecto deseado de la Torá en la humanidad.

El movimiento obrero de los primeros en asentarse en la tierra de Israel eligió esta festividad para expresar su conexión con la tierra de Israel, retomando los antiguos rituales de la cosecha y la ofrenda de las primicias. Esta tradición cobró especial relevancia en los Kibutzim. Hasta el día de hoy, la ceremonia de la ofrenda de las primicias es una oportunidad para que los Kibutzim presenten los logros del año en todos los sectores de su economía y producción.

La Biblioteca Nacional de Israel conserva materiales que documentan los diversos aspectos de la festividad de Shavuot. Posee también testimonios gráficos como ilustraciones, grabados y postales, de las cuales algunas en este artículo aparecen.
  RUTH la moabita: La mujer más bella que jamás se haya visto
El Libro de Ruth es una extraordinaria historia bíblica. En su esencia se encuentra la valiente amistad entre dos mujeres que dio origen a la dinastía davídica, y una heroína cuyos rasgos de carácter la convirtieron en un símbolo eterno de belleza.

Entre los cientos de relatos que aparecen en la Biblia hebrea, la historia que se desarrolla en el Libro de Ruth está impregnada de un espíritu único y fresco, y de una originalidad sin parangón. Es una historia sin figuras masculinas heroicas ni villanos, sin pecado ni castigo, sin guerra ni paz. Es una historia de la vida misma, encarnada en las figuras de dos protagonistas femeninas: Ruth y Noemí. La Biblia dedica muy poco espacio a las historias de mujeres, y pocas figuras femeninas reciben un libro entero. Algunas mujeres en la Biblia ni siquiera son mencionadas por su nombre, y de las que sí lo son, se suele enfatizar su apariencia física. Ruth es una excepción.

Ruth es una heroína cuyas acciones definen su carácter: su devoción a su suegra Noemí, quien solo puede ofrecerle compañía; su disposición a dejar atrás su vida familiar y mudarse a una tierra extranjera, sin dinero, propiedades ni seguridad; su modestia, su ingenio y la valiente, aunque subestimada, amistad entre la joven viuda extranjera y su suegra. Todos estos factores hacen de Ruth una figura hermosa, sin que sepamos nada sobre su apariencia física.

Estas características explican por qué Ruth cautivó la imaginación de tantos artistas y a menudo sirvió como modelo de belleza femenina en pinturas de escenas bíblicas, particularmente durante el Romanticismo. Por lo tanto, no sorprende que una serie de postales publicadas por la editorial Líbano a finales del siglo XIX y principios del XX incluya varias reproducciones maravillosas de obras de arte que representan escenas del Libro de Ruth.


  Una leyenda bíblica: Dos mujeres contra todo pronóstico
Ruth no es una heroína clásica. Es una figura marginada de la sociedad, extranjera, viuda y pobre. Pero, como en un cuento de hadas, su historia no solo culmina con un feliz matrimonio con un hombre respetable, miembro del pueblo elegido, sino que además es recompensada: su linaje establece la dinastía real del rey David. Este éxito no debe darse por sentado en el mundo patriarcal de la Biblia. De hecho, una historia tan positiva sobre la relación entre dos mujeres —Ruth y Noemí— es única en el panorama literario bíblico.

En tan solo cuatro capítulos, el autor bíblico del Libro de Ruth logra crear la imagen de un mundo completo para las heroínas de la historia, esbozando una relación delicada y amorosa que, contra todo pronóstico, transforma sus destinos para bien. El breve diálogo del primer capítulo entre Noemí y sus nueras viudas, Orfa y Ruth, sienta las bases para una trama mucho más amplia.

Noemí, con gran virtud, les pide a sus nueras que regresen a su comunidad para que puedan reconstruir sus vidas. Sin embargo, Ruth decide compartir el destino de su suegra a pesar de las muchas dificultades, ofreciéndole una profunda declaración de amor:

“No me ruegues que te deje, ni que me aparte de ti; porque adondequiera que vayas, iré yo; y dondequiera que vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo, y tu D-os mi D-os; donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada; que el Señor me castigue, y aún más, si algo que no sea la muerte nos separa” (Libro de Ruth 1:16-17).

Los lectores se enteran de sus penurias solo de forma implícita a través de la historia. En su momento de mayor vulnerabilidad, Ruth y Noemí encuentran una ingeniosa solución que aprovecha sus respectivos talentos. En un esfuerzo por salvar a su suegra de morir de hambre, Ruth va al campo a recoger las espigas de trigo que han dejado caer los segadores. Mientras tanto, Noemí, que no acompaña a Ruth en el campo, usa su sentido práctico para idear un plan que salve a su valiente nuera. Su afecto mutuo y su capacidad para escucharse son la clave de su alianza. Sabiendo que una mujer joven e imponente como Ruth atrae la atención, Noemí crea las condiciones para una solución al dilema de su nuera, que en el mundo bíblico se reduce al matrimonio y al estatus social.

En la siguiente parte de la historia, se oculta más de lo que se revela. El autor bíblico deja las cosas aparentemente inocentes en la superficie. Sin embargo, al ambientar la escena en la era por la noche y usar un lenguaje repleto de verbos con connotaciones sexuales, construye una tensión sexual palpable. Nunca sabremos qué ocurrió esa noche entre Ruth y Boaz en la era, pero la historia tiene un final feliz: Boaz rescata a la pobre extranjera Ruth y su matrimonio la convierte en una mujer rica y respetable. Con el nacimiento de su hijo Obed, Noemí también es recompensada. Se convierte en abuela, un papel que casi le fue negado. La dinastía davídica se estableció gracias a estas dos mujeres y su historia está consagrada en el Libro de los Libros.


  Una alianza femenina audaz y pionera
El feminismo revolucionario del Libro de Ruth quizás no rompió barreras, pero sí marcó un hito. Al final, el destino de Ruth y Noemí cambió por las acciones de los hombres. Sin embargo, esas acciones fueron cuidadosamente influenciadas por la perspicaz iniciativa y guía femenina. En la historia también se encuentra una ambivalencia familiar en la era moderna: las mujeres como principal motor en el ámbito privado, y los hombres que dominan el ámbito público, beneficiándose de mayores privilegios.

Los tres primeros capítulos describen una hermandad emprendedora y valiente entre dos mujeres excepcionales. Ruth es asertiva, independiente y leal a Noemí. Actúa con modestia y con plena confianza en la sabiduría de su hermana mayor. En recompensa por su lealtad y bondad, la sabia Noemí guía la vida de la joven para asegurar su bienestar futuro. Noemí y Ruth demuestran una autonomía y una sabiduría femenina que no se encuentran en ningún otro lugar de la Biblia. Juntas actúan en beneficio propio dentro de las convenciones sociales de la época y sin comprometer su reputación.

Esta cooperación y reciprocidad empodera a los desfavorecidos. En un mundo hostil con fronteras rígidas, esta alianza logra cambiar destinos, no por belleza física ni astucia, sino por valentía, empatía y apoyo mutuo. Juntas consiguen un resultado óptimo que, de otro modo, no se habría materializado. Esta es una historia inspiradora sobre mujeres en un mundo de hombres y sobre cómo el carácter, la amistad y el amor de las mujeres han transformado destinos a lo largo de los siglos, desde tiempos bíblicos hasta nuestros días.

 

Traducido del inglés y compilado de varios artículos correspondientes a shavuot de la Biblioteca Nacional de Israel, a partir de la sección editorial “The Librarians”(“Los Bibliotecarios”).

// Saskia Levy