
La cantidad de azúcar que consumimos es cada vez más alarmante.
Aun sabiendo que un vaso de agua es infinitamente más saludable que cualquier jugo o gaseosa, tendemos a preferir que azúcar envenene nuestros cuerpos. Para hacer frente a esta realidad el ingenio israelí ha creado algo que podría revolucionar la forma en la que nos enfrentamos a un vaso con agua. La idea es sencilla de algún modo y consiste en lo siguiente: que nuestra boca tome agua, pero nuestro cerebro crea que es jugo de frutas. ¿Cómo lograrlo? The Right Cup, un proyecto lanzado en la plataforma Indigogo con gran éxito (ya superaron la cuota prevista de ventas) nos ofrece un vaso mágico. Esto es servimos agua en él y sin agregar ni azúcar ni concentrados ni ningún otro elemento nos da la sensación real de estar tomando algún jugo.
“Después de seis años de investigación, hemos alcanzado un gran avance y éxito en la inserción segura de sabor aromático aprobado por la FDA directamente en un vaso y engañar al cerebro para que piense que agua pura está condimentada. Simplemente servir agua común y disfrutar de uno de nuestros deliciosos sabores: naranja, mezcla de frutos rojos, lima-limón y manzana”.
Se trata de tres elementos uno que tiene que ver con el aroma, y otro una idea de sabor. El primero hace que al acercar el vaso a la boca, (y por ende a la nariz) nos llegue un profundo aroma a la fruta en cuestión. El segundo tiene que ver con la parte visual en lo que refiere al color de vaso y su diseño.
El tercer elemento es la introducción de los saborizantes que se utilizan en los refrescos en los polímeros que formar el plástico del vaso. Estos no se disuelven en el agua o algo similar sino que las partículas presentes en el mismo, junto al olor, y apariencia del vaso, generan las sensación cerebral que acostumbramos sentir al tomar un jugo.
El resultado: tomamos agua pura, pensando que es jugo. Pensar en los millones de niños en el mundo con problemas de obesidad o pacientes con diabetes, nos da la idea de que estamos frente a una innovación que cambiara la vida y el destino de muchísima gente alrededor del mundo.
Para apreciar cómo funciona, es importante entender la dinámica de cómo el olfato afecta el sabor. La experiencia del sabor es el resultado de la combinación entre el olor y el gusto. Mientras que la lengua solo conoce cuatro gustos (dulce, amargo, ácido, salado), es el sentido del olfato que es responsable de aproximadamente el 80 por ciento de la experiencia de sabor. Es por eso que cuando estamos resfriados, apenas logramos gustar la comida.
“Tomamos los mismos sabores de frutas aromáticas que la FDA ya aprobó y son usadas por las empresas de bebidas, y mediante el uso de tecnología patentada nos las hemos arreglado para insertar de forma segura el gusto en el vaso en lugar de en la bebida”.
Fuente: www.latamisrael.com
