“Hola, me llamo ________, tengo ___ años, voy en el Colegio ________ y mi helado favorito es el de ___________”.
Desde que tengo recuerdos, los coreógrafos de Yejefim preguntan lo anterior el primer ensayo de cada año escolar, en donde los que ya llevan uno o dos ciclos bailando con nosotros le dan la bienvenida a todos aquellos nuevos talentos que están por integrarse.
El sabor de helado, cualquiera pensaría “¿y a estos locos qué les importa cuál es mi helado favorito?”, la realidad es que a nadie le interesa, pero ha sido una linda manera de encontrar cosas en común entre los yejefitos, además de la danza.
Yejefim llegó para quedarse, y para abrir paso al resto de los Grupos Representativos de la Academia del CDI, pues desde 1998, han llenado de huellas descalzas muchos escenarios además del Festival Aviv Carlos Halpert de Danza Judía.
Un grupo en el que la técnica pasa a segundo plano, cuando tienes ganas de ponerte la camiseta y pasar un buen rato. Un grupo en el que muchos han encontrado a sus mejores amigos, y ha sido un espacio de expresión y pertenencia.
Siempre les cuento a los niños mi experiencia como bailarina en Yejefim hace más o menos quince años, en donde Adi Fridman y Yonatán Mendelsberg se encargaron de contagiarme el amor que hoy le tengo a este grupo de niños descalzos, que cada martes y jueves ellos me hacen reír, enojar, gritar de emoción y hasta llorar.
Mi número 75 en aquella audición en 2002, marcó el antes y después de mi vida. Mi mamá no creía que bailar también podía ser un deporte y entonces mi hermana y yo, probamos casi todos los talleres que había en Fomento Deportivo en ese entonces: Atletismo, Judo, Voleibol, Fútbol, Natación, Clavados, Karate; hasta que un día conocí la danza y encontré mi ejercicio y mi lugar.
Ya lo dijo Mendelsberg alguna vez: “Yejefim es una fábrica de sueños hechos realidad” y todos podrán contarte historias maravillosas de giras, funciones, campamentos y ensayos, pero en verdad creo que para entender Yejefim, hace falta bailarlo hasta que deje marcada tu vida y las plantas de tus pies.
