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Recordación y enseñanza del Holocausto

Centro Deportivo Israelita, A.C.

//Jonathan Peled

En 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas, designó el 27 de enero, como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La fecha escogida corresponde al día en que el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, el más grande de los centros de exterminio nazi, era liberado.

Este texto se basa en mi discurso en los eventos para conmemorar ese día.

Primero vinieron por los comunistas,
Y guardé silencio, porque yo no era comunista.
Después vinieron por los sindicalistas,
y no protesté, porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos,
Y no pronuncié palabra, porque yo no era judío.
Finalmente vinieron por mí,
Y ya no quedaba nadie que dijera nada. (Martin Niemoller)

Hace 73 años, se cerró uno de los capítulos más oscuros y trágicos de la historia de la humanidad. En pleno siglo XX, Europa, el centro de la civilización moderna, fue el escenario de la catástrofe humana más grande que jamás haya sucedido; millones de personas inocentes, entre ellas más de un millón y medio de niños judíos fueron asesinados por la maquinaria de muerte más avanzada y sofisticada que el mundo haya conocido. La Shoá, el Holocausto, marcó en la historia un precedente único del aniquilamiento sistemático de seres humanos- no solamente judíos- por cuestiones ideológicas y raciales.

Hoy, en el aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-, declarado por la ONU como fecha para conmemorar el Día Internacional del Holocausto, me presento no solo como Embajador de Israel y como representante del Estado judío, sino también como hijo de padres que lograron huir de Checoslovaquia durante la guerra, y que perdieron a una parte menos afortunada de la familia en los campos de exterminio nazi.

El Estado de Israel fue establecido después, y a pesar del Holocausto, para asegurar la continuidad y el futuro del pueblo judío para siempre.

Una de las enseñanzas más grandes que nos deja el Holocausto es que: “Quien olvida su historia, está condenado a repetirla”. Las consecuencias de este suceso histórico, han desencadenado a través de los años una serie de cuestionamientos que van más allá de todo entendimiento.

Este año, el lema de este día conmemorativo es “Recuerdo y Educación: Nuestra responsabilidad compartida”.

La educación es la herramienta más eficiente con la que contamos. Con ella podemos esclarecer, desmentir y negar, pero sobre todo aprender.

En la educación se encuentran las bases para concientizar y discernir entre lo bueno y lo malo. En ella se deposita toda esperanza, en buscar la verdad y transmitirla a nuestros hijos.

El Holocausto nos ha dejado también otra gran lección: el odio que conduce al genocidio es producto del miedo y la ignorancia. Ambos deben combatirse por medio de la educación.

Según el historiador israelí, Yehuda Bauer- el Holocausto –ha marcado un precedente para subsecuentes genocidios humanos, y al hacerlo se ha convertido en el símbolo del genocidio. Desafortunadamente, el hombre no ha aprendido y hemos sido testigos de infames genocidios que siguen ocurriendo hasta hoy día. Por eso, el propósito principal de la educación no debe ser solo recordar el trágico pasado, sino también examinar detenidamente el presente e inculcar los valores para forjar un mejor futuro.

Debemos utilizar todas las herramientas para combatir los prejuicios y la intolerancia que emanan de la falta de educación, la desinformación y la ignorancia.

En ese sentido, vale la pena destacar el gran ejemplo del club de fútbol inglés Chelsea, que ha lanzado una campaña bajo el lema Construyendo puentes, cuyo objetivo es luchar contra el racismo y el antisemitismo tanto en las canchas como en sus redes sociales.

Albert Einstein dijo: “La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por aquellos que se sientan a ver lo que pasa”.

Aquí, la responsabilidad compartida nos obliga a combatir la indiferencia, la apatía, el silencio, y alentarnos a levantar la voz, tomar acción y rechazar toda forma de discriminación, de racismo, de xenofobia y de antisemitismo.

Debemos luchar por construir un mundo más incluyente y de mayor entendimiento.

Debemos luchar por un mundo mejor a través de la tolerancia, y el respeto a la dignidad humana.

Este Día Internacional del Holocausto es una oportunidad para repetir y recalcar todos estos fundamentos, en todos los niveles de la sociedad, y para comprometernos en voz unánime que: ¡Nunca más!

Fuente: Publicado en Reforma el 29 de enero.

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