Cuento Preparatoria
Bajo la mesa de los Valmonti
En el corazón de Roma a unos pasos de la Fontana di Trevi, hay una trattoria con manteles de cuadros rojos, olor a pan recién horneado y sillas de madera que cuentan historias.
¿Arrepentida?
“Dentro de 10 años, te arrepentirás.” Esas fueron las últimas palabras que me dijo papá antes de que yo saliera por la puerta de mi casa.
37 minutos
Treinta y siete, treinta y siete, tienes ese número grabado en tus pensamientos por algún motivo que no puedes recordar. Hay algo en el ambiente que no te termina de encajar, pero decides ignorarlo, tal vez solo haya sido un mal sueño.
Viviendo el infierno
Estamos escondidas debajo de la cama, no sé cuánto tiempo llevamos aquí. Papá y mis dos hermanos, Yosef y Daniel, están arriba hablando con dos soldados nazis que se acercaron a la cabaña a buscar algo sospechoso, no estoy segura de qué está pasando, pero estoy asustada. Escucho un golpe y la puerta se cierra.
La mitad del pan que nunca comí
Nunca quise recordar, pero los recuerdos se esconden detrás de mis ojos cada noche. Soy David, y era un niño cuando me lo arrebataron todo.
El misterio de Serena Vance
Bitácora del detective de Orion Shade: El Misterio de Serena Vance.
26 de diciembre de 2013, 21:06, Londres.
La humedad del callejón se pegaba a mi abrigo.
El Pintor de Recuerdos
En un barrio olvidado por el tiempo, pero no por las personas, vivía un hombre llamado Elías. Él era un pintor poco común ya que no pintaba personas ni paisajes, sino recuerdos de sus clientes o de quien le solicitaba hacer una pintura.
El reloj de arena
En un pequeño pueblo, vivía Clara, una joven curiosa que había heredado un extraño reloj de arena de su abuela. La arena dentro del reloj no era común: brillaba y parecía moverse a su propio ritmo, sin importar cómo lo girara.
El reloj de tristeza
Nací el jueves 6 de marzo del 2002. Era un día nublado y apagado. Desde ese primer momento se fabricó mi reloj, sin duda no era un reloj numérico de los que indican la hora.
El reloj mágico de la abuela
Aquella tarde llovía un montón, como si no hubiese un mañana, y no podía salir pues me encontraba en casa de mi abuela.
El saco de Áurea
La seda nace suave, impecable. Un hilo tras otro. Pasa por un proceso donde se entrelazan hasta formar un saco elegante: brillo el primer día, ojos que lo admiran, pero con el tiempo aparecen arrugas, manchas, desgaste.
El silencio es la forma más cruel de seguir hablando
Desde que era niño, Elías sabía que algo dentro de él no era suyo.
Una voz. No como las que uno se inventa para jugar cuando está solo, ésta era más vieja, más exacta, y sabía cosas que nadie le había contado.
El sonido del Shofar
Tomé el avión a Miami, en medio de la incertidumbre por las noticias del día sobre mi comunidad como posibles secuestros, discriminación y muerte, lo cual es una constante, el aeropuerto siempre se siente así…, inseguro, pero en medio de todo esto, había una pequeña ilusión, el encuentro con papá, la verdad es que lo extraño.
El viaje de Sofía
Paseaba por el pueblo con mi espalda adolorida y mi bastón de roble. El silencio era mi acompañante por el prado, y el viento mi confort. Las flores amarillas rodeaban el campo, pero esa sensación pasada de dolor permanecía en mi corazón.
El viaje de Sofía
Sofía era una niña de 10 años. Ella vivía en una ciudad chiquita con su mamá y su papá. Ella siempre soñaba en subirse a un avión y visitar otros lugares.
Un día, su papá le dijo:
Entre Espejos Rotos
Odio despertarme temprano, pensaba mientras apagaba mi alarma. Como todos los días, eran las 6 de la mañana.
Hoy sí viví
Sofía tenía quince años y vivía como muchas otras chicas de su edad: clases, tareas, TikToks, amigas , planes, familia y mensajes que a veces dolían más de lo que mostraban.
Inercia/Soleá
Seudónimo: Tiferet
La niña baila soleá, cambia el tempo y mete un paseíllo de por medio. Florea sin dedos, solo sigue el movimiento instintivo de la mano. La vuelta quebrada no se inclina como a tus diecisiete.
La habitación blanca
La habitación era blanca como un hueso; solo había dos sillas, un diván con una almohada aplastada y el sonido de mi respiración.
Macintosh Plus
Pasé mis dedos por la tela fucsia y deslavada del Mah Jong donde estaba sentado. Mamá no ha remodelado la casa como dijo que lo haría en cuanto papá muriera, no obstante, al levantar la vista, en el espejo detrás de mi hijo Leonardo, la veo escondiendo una de sus viejas fotos debajo de la mesa. Le sudan las manos
Segundo Testigo
La lámpara del andén parpadea sobre un charco gris que no es agua, sino polvo pegado a la luz. El techo descascara pequeñas uñas blanquecinas; caen sin ruido.
Susurros de mi reflejo
La primera vez que reparé en la peculiaridad de los espejos aún era joven. No recuerdo mi edad; tal vez nunca la supe. Solo sé que aquella candente mañana, o tarde o incluso medianoche, reconocí la extrañeza del laberinto.
Un nuevo inicio
Tras días de persecución y desolación, la familia Amiga sabía que era tiempo de partir, de un lugar que había sido su hogar pero ahora no era seguro para ellos.
Un último vuelo
La lluvia golpeaba el parabrisas con fuerza, como si el cielo intentara detenerlo. Diego llevaba días sin dormir bien, pensando en ese viaje que no era por gusto, sino por necesidad.
Un viaje desconocido
Andrea tenía 17 años cuando llegó a un país nuevo con su familia; dejaron su casa, sus amigos y todo lo que conocían para comenzar de cero.
Una huella eterna
El primer tren de carga que transportó judíos de Košice hacia el campo de exterminio de Auschwitz fue el 16 de mayo de 1944.

